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Los falsos mitos que rodean a la protección solar

A estas alturas, todos deberíamos estar concienciados de la importancia que tiene para la salud la protección solar para evitar daños en la piel, como pueden ser el melanoma, las lesiones precancerosas o el cáncer.
Vamos a destapar algunos mitos que rodean al tema, separando entre la falsa sabiduría popular y lo que es una realidad científica y médica, a la cual debemos hacer caso para no provocar las lesiones anteriormente señaladas en nuestra piel.
1 – “Si ya tengo la piel morena, no necesito utilizar protección contra el sol”: la melanina es el mecanismo que tiene nuestro cuerpo para proteger nuestra piel del daño solar, pero se trata de una protección relativa. Dependiendo del tiempo de exposición y del tipo de piel que sea, es cierto que puede proteger de los daños más inmediatos como quemaduras o eritema solar. Pero no es capaz de proteger de los daños celulares ni del cáncer. Aunque sí puedes ir disminuyendo el factor con el que te proteges, jamás dejes de usar la protección solar.
2 – “Si utilizo protección solar, no sintetizaré la vitamina D”: en realidad es cierto, ya que si el protector está bien aplicado bloquea la radiación UVB, que es la que ayuda a las células a sintetizar la vitamina. Pero es que los riesgos de no usarlo superan con creces a los beneficios que podemos obtener en caso de no usarlo. Nunca es recomendable la exposición solar directa sin protección.
3 – “Si el FPS es cuánto tiempo puedo estar al sol, me doy el 50 y puedo estar todas las horas que quiera”: es cierto que el FPS indica la cantidad de veces que aumenta el tiempo en el que podría aparecer el eritema solar sin protección, pero es un valor que no nos sirve para la vida real. Los fotoprotectores van perdiendo capacidad de protección y es importante renovarla cada dos horas. Hay otros factores como los baños, el sudor, o el roce de la ropa y la arena que disminuyen su capacidad protectora.
4 – “Si me aplico el protector solar y no queda rastro blanco, no hay buena protección”: cada vez se investigan nuevas fórmulas para los fotoprotectores. Actualmente existen lociones, geles o fluidos que resultan muy confortables, seguros y no dejan ningún tipo de rastro en la piel.
5 – “Puedo utilizar el mismo envase de un verano para otro”: una vez abierto el enlace y al contacto con el aire, sus componentes se van oxidando poco a poco. Para evitar usar un protector solar que no funciones, los envases cuentan con pictogramas en los que se especifica el tiempo que el producto seguirá siendo efectivo.
No te creas todo lo que lees sobre la protección solar, los efectos del sol y la conservación de los protectores, ya que estás poniendo en riesgo la salud de tu piel. En caso de que tengas alguna duda, acude a tu farmacia para que los profesionales te puedan asesorar de manera correcta.

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